Cajas fuertes, cajas de seguridad y caudales

Una caja fuerte o caja de seguridad es un compartimiento de seguridad ideado para que su apertura sea muy difícil a personas no autorizadas y así poder guardar elementos de valor. 

Por lo general son fabricadas en un metal extremadamente resistente; suelen ser muy pesadas y constan de un sistema de cierre que solo se puede abrir mediante claves secretas, y estas claves pueden cambiarse para preservar más aún la seguridad. Una versión menos segura (sólo adecuada para caja menor) se llama una caja de caudales.


Rueda para introducir la combinación de números en la caja



Para acceder al contenido que hay en estas cajas fuertes es necesario saber la contraseña.

En las cajas fuertes antiguas (todavía se producen de este tipo) se utiliza una especie de rueda que da vueltas a la izquierda y a la derecha. Hay que moverla determinados golpecitos o "ticks" hacia ambos lados hasta que abra.

En las cajas fuertes modernas se utilizan sistemas de seguridad electrónicos, como son el digital una contraseña (por lo general numérica, aunque hay algunos más modernos que permiten alfanuméricas) o algún método biométrico (lector de huellas digitales, lector del iris, etc).

Es muy común ver en las películas que estas cajas son escondidas detrás de pinturas colgadas en la pared.

Caja de caudales del siglo XVIII (Virreinato del Río de la Plata)


Tipos de cajas fuertes

Hay varios tipos de cajas fuertes, dependiendo de dónde estén ubicadas. Por ejemplo las hay ubicadas en viviendas, que no son muy sofisticadas, por lo que las encontramos con diversos espesores de puerta y cuerpo.

Las hay en joyerías, que ya son más sofisticadas. Las de los bancos pequeños tienen apertura retardada para evitar los atracos rápidos, y las de las sedes centrales de empresas y bancos son totalmente acorazadas, de difícil acceso a las mismas y con enormes controles de seguridad. Todo este tipo de cajas fuertes están reguladas por una normativa europea que las cataloga en diferentes grados: I (arma larga), II, III (arma corta), IV (joyerías, bancos...), V, VI, etc., según su grado de resistencia.


Cámara acorazada de un banco

Las cajas fuertes domésticas están divididas en dos grandes categorías: sobreponer y empotrar. Las de sobreponer se anclan por medio de tornillos en base y lados de la caja, mientras que las de empotrar se introducen en la pared. 

Aunque estas últimas requieren mayor esfuerzo en su colocación, se camuflan mejor y al estar recubiertas por las paredes de la casa, resisten mejor un ataque.

Las cajas de uso doméstico, al no existir regulación alguna sobre ellas, tienen una variación en los espesores de la puerta que van desde los 2 mm hasta los 15mm con refuerzo de chapa de acero al manganeso (muy resistente al taladro).

Respecto a los sistemas de apertura, esta clase de cajas pueden tener los siguientes:

* Solo llave
* Llave + combinación mecánica
* Llave + combinación electrónica
* Combinación electrónica motorizada


Cajas fuertes para usos específicos

Algunas cajas fuertes tienen usos muy específicos y/o determinados por la legislación vigente como pueden ser los armeros, tanto para arma larga como para arma corta, o las cajas fuertes destinadas a establecimientos especiales estaciones de servicio, loterías, joyerías, etc.
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