MONEDAS PERFORADAS

El hacer agujeros en las monedas debió ser costumbre extendida en el mundo antiguo a juzgar por los numerosos ejemplares que han llegado hasta nuestros tiempos. La moneda fue utilizada no solo como medio de cambio o pago y de reserva de riqueza, sino que se utilizó para otros usos, normalmente constituía un claro símbolo de prestigio y en algunas ocasiones pudo pasar a formar parte de ritos religiosos. Las razones que tuvieron para horadar las monedas parecen ser muy variadas, pero no son lejanas a las que seguimos teniendo hoy en día con diversos objetos como las medallas, estas monedas taladradas en la antigüedad servirían fundamentalmente, de adorno, de talismán o como identificación con alguna persona, divinidad o grupo.Algunas de estas razones seguramente fueron:

· Colgar la moneda del cuello para mostrar la adhesión a un personaje (emperador, etc.) o para proclamar el triunfo ante un enemigo, colocándola al revés o agujereando el rostro (?).

· Utilizarlas como talismán, a modo de amuleto protector, al ser monedas exóticas (no frecuentes en la zona), o por su simbología de especial significado (religioso, militar, etc.), o por ser identificativas del grupo o pueblo.

· Unir las monedas para evitar pérdidas en el transporte o para almacenarlas, colocándolas en una fíbula o cordón, o simplemente para lucirlas a modo de collar.

· Utilizarlas como botón o adorno personal en el ropaje.

· Coserlas o clavarlas a puertas, estandartes, cajas, etc. igualmente como signo de adhesión o como talismán.

· Taladrar las monedas para comprobar si eran falsas (forradas).

· Por último, la hipótesis más poética: “el óbolo de Caronte”.
Inveterada costumbre -que perduró hasta la Edad Media- de que los muertos fueran enterrados con una moneda en la boca o bien atada al cuello, al brazo o los dientes, facilitando de esa forma que Caronte (el ancestral barquero que los trasladaría del reino de los vivos al de los muertos) pudiera cobrase sus servicios y los difuntos continuaran su viaje hacia el Elíseo / cielo o el Tártaro / infierno (ver mapa del viaje de ultratumba).

Lo normal era hacer un solo taladro en la parte adecuada de la moneda, dependiendo de la cara o motivo que se pretendiera resaltar, pero otras veces, se hacían varios agujeros para asegurar su sujeción. Estos agujeros, que desde luego deprecian la moneda, se ven a menudo en todo tipo de monedas antiguas, lo cual suele ser aprovechado por el coleccionista de curiosidades.

En los ejemplos mostrados podemos ver diversos tipos de monedas horadadas.

Moneda agujereada
Holed coin

Tritartemorion ibérico de imitación emporitana (siglo III a.C.)
El agujero está en una posición que no serviría para colgar adecuadamente ni el anverso ni el reverso, sin embargo si está hecho de forma cuidadosa para no dañar ningún motivo.

Moneda agujereada
Holed coin

Denario ibérico acuñado en Sekaisa (Hispania Citerior) a mediados del siglo II a.C. El taladro se efectuó desde el anverso y desafortunadamente atravesó en la cabeza del jinete.
Procede del tesoro de Salvacañete (Cuenca), en el que predominan los denarios de Bolskan, pero lo más llamativo de este hallazgo es que casi la tercera parte de los denarios aparecieron perforados.

Este ejemplar horadado es el único conocido con la leona (o lobo ?) en el anverso y forma parte de la colección del Instituto de Valencia de Don Juan (Madrid). La composición del tesorillo de Salvacañete, que incluye más de un centenar de objetos de plata junto con abundantes monedas perforadas, ha hecho sospechar un carácter votivo y una posible vinculación a un lugar sagrado; sin embargo creo más probable que esas monedas hubieran estado engarzadas en un cordón, tal vez formando parte de un collar o proviniendo de un pago recibido

Monedas agujereadas
Holed coins

A la izquierda, tres monedas engarzadas en una fíbula, que pudieron servir de adorno o más posiblemente de improvisado “monedero”, es decir para evitar su pérdida.
A la derecha, denario forrado de Arekoratas (ceca berona del norte de Hispania, comienzos del siglo I a.C.) con un talado central hecho posiblemente para comprobar si era o no falso (forrado). Lo era.

Monedas con agujero sin completar

Se trata de dos monedas de Hispania diferentes, pero con algo en común, ambas tienen un agujero central iniciado y sin completar.
La imagen de la izquierda corresponde al anverso de un as ibérico de Konterbia Karbica (principios del siglo I a.C.) y la de la derecha es el reverso de un as hispanorromano de Augusto acuñado en Carthagonova (finales del siglo I a.C.)
Entre ambas monedas hay casi 100 años y sin embargo el agujero parece de similares características..
Desde luego, creo que son marcas de época (no modernas) y que están hechas rotando algún objeto punzante, ya que en ambos casos la otra cara de la moneda está intacta, pero…. ¿Por qué?, ¿para qué lo hicieron?

Moneda con múltiples agujeros, la mayoría sin completar

As ibérico de bronce acuñado en Kese (Hispania Citerior) a mediados del siglo II a.C.
¿Hubo algún motivo religioso? ¿Fue por alguna superstición? o simplemente ¿trataba alguien simplemente de mostrar a otro lo bien que estaba afilado su puñal? Pues no tengo ni idea… lo único claro es todas las marcas son antiguas y están hechas en el anverso rotando algún objeto punzante, pero… ¿Por qué?, ¿para qué lo hicieron?

Monedas agujereadas con su anilla original
Holed coins

Un bronce colonial romano del siglo II y un pequeño Bajo Imperio que conservan sus enganches originales. Demostración clara de que estas monedas fueron utilizadas como colgantes.

Moneda agujereada
Holed coin

Follis de Fausta de principios del siglo IV d.C. que presenta tres orificios perfectamente realizados para mostrar el anverso. Alguien sin duda exhibió este busto de Fausta, posiblemente pensando en el enorme poder de su marido, el emperador Constantino Magno

Monedas agujereadas
Holed coins

A la izquierda silicua de Valentiniano I (Tesalónica / Macedonia, 364-367 d.C.) con un agujero que está en una posición muy adecuada para poder colgar la moneda.
A la derecha silicua de Constancio II (Sirmium / Pannonia Inferior, 355-360 d.C.) que muestra dos agujeros, evidentemente el primero les salió mal.
Los agujeros en las silicuas parecen ser más frecuentes que en otras monedas, desde luego su pequeño grosor facilitaba la tarea.

Fuente: http://www.tesorillo.com/


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